Álbum: La edad no me deja pensar // Artista: Suerte Campeón // Sello: Kids on Coffee Records // Año: 2019 // Nacionalidad: Peruana // Calificación: 9/10

Escribe: Oscar Bermeo

¿Qué sucede cuando cinco tipos se juntan para desfogar sus desgracias, declarar sus derrotas y reírse de sí mismos a través de canciones? No nos confundamos. Lo que hace Suerte Campeón en “La edad no me deja pensar” no es un lloriqueo sentimental (aunque pareciera). Estamos aquí ante un canto generacional hecho por un grupo de post-adolescentes donde hay poco lugar para prejuicios y etiquetas sobre el (des)amor y la soledad. Lo emocional fluye sin artificios edulcorados, más bien como frases directas, sin regodeos, que incorporan los traumas a la cotidianidad, alejándose del drama telenovelesco. Si nos tocó perder, nos hundiremos un buen rato y luego caballero nomás.

Recogen hechos fácticos, mundanos y omnipresentes en cierta etapa de la vida, como la imposibilidad de fortalecer una relación durante el Mundial de Fútbol, chocar el auto del padre, las drogas y la socialización. Con esa sencillez, que por ratos roza la ingenuidad, logran letras verosímiles. Cargadas con el tono confesional de un joven turbado /“Si fuera niño otra vez me arrepentiría de ser como soy ahora…”/ capturan y describen el sentir colectivo de una generación incomprendida por sus mayores (dicen ubicarse en el puente entre millennials o Z).

La banda encabezada por Santino Amigo se formó a mediados de 2016. “La edad no me deja pensar” es su primer disco de larga duración.

Es cierto que la sensiblería aparece en temas como “Papá” o “La flor”, y “Consumir porquerías” puede entenderse como una súplica melosa, pero aún ahí puede leerse un uso intencional de las fórmulas. Más que forzado, las repeticiones de frases hechas adquieren un carácter lúdico. Vale mencionar el peso sentimental de “Papá”, tema que aborda la ausencia paternal. Aquella treta sentimental toca fibras inevitablemente.

A nivel instrumental cruzan veredas continuamente. Por ratos más Twee pop, con guitarras apaciblemente tintineantes (“Si no puedo manejar mi vida, menos un auto”), en otros más próximos al surf rock, depositando el rol protagónico en los punteos de la primera guitarra. No asoman virtuosos en sus composiciones, pero en esa falta de pretensiones existe belleza.

Una intro y 11 tracks conforman este disco, que destila odas a la mediocridad y el pesimismo. Conscientes de sus limitaciones, los perdedores de Suerte Campeón han hecho un disco de ganadores. Eso también merece celebrarse. A fin de cuentas, perder es ganar un poco.

Puede escuchar el disco completo de Suerte Campeón aquí