Álbum: Fantasmas // Artista: Tourista // Sello: Independiente // Año: 2019 // Nacionalidad: Peruana // Calificación: 8/10

Escribe: Oscar Bermeo Ocaña

Meses atrás, al lanzar el single “Venganza”, Tourista parecía anunciar su nuevo rumbo. El protagonismo de ciertos matices de los géneros urbanos (trap, dancehall) en la canción dispararon inquietudes y dudas. ¿Se trataba de un coqueteo transitorio o un cambio decidido? “Fantasmas”, su esperado segundo LP, es más la confirmación de un interés por la exploración que la respuesta a una discusión superficial. En este trabajo la inclinación a la estética urbana se hace evidente, pero no es lo determinante. No es un disco de trap ni un puñado de canciones con fraseos de reggaetón. Aquellos recursos más bien operan en la lógica de la suma. Se toman ciertos elementos de distintos lados para armar una propuesta personal.

Sandro Labenita, Genko y Rui Pereira forman Tourista (Crédito foto: Francisco Medina)

La nueva sonoridad aparece de arranque. El sintetizador en “Como un fantasma” juega con la pulsión típica del trap. Pero nos termina engañando. Porque Tourista acá juega a la simulación. Coquetea con el género urbano, pero no abandona la envoltura indie pop. Pronto aparecerán las bases electrónicas que establecen puntos de contacto ineludibles con su obra pasada. Ya matices de esa conjunción podría leerse en la sonada “Explotar contigo” (del primer disco “Colores paganos”).

“Niña bonita” asoma como la pieza arquetípica de toda esa recopilación sonora. La incorporación de patrones rítmicos de la música andina construyen una pieza particular. En la cual no cabrían preguntas puristas. ¿Debe invalidarse una obra por su versatilidad? ¿Una banda está condenada a permanecer siempre en un mismo registro? Quizás la calificación no debería partir por el cambio en sí (sería tedioso y peyorativo establecer jerarquías entre géneros musicales) si no por cómo despliega ese nuevo estilo adoptado.

Es ahí donde notamos un aprovechamiento válido, pero que por momentos aflora desigual. Ciertos fraseos parecen rescatar el estereotipo del género urbano: líneas cortas de fácil recordación. Quizás hubiese sido interesante, probar con retóricas menos evidentes. Como sucede en “No perdona”. Sin salir del tono melódico que caracteriza al grupo, arman estribillos funcionales, haciendo un uso mesurado del autotune. “Este cielo no perdona que no estemos cerca/, vámonos, vámonos de fiesta/ Tanto tiempo he ido buscando un alma verdadera, vámonos, vámonos por toda la cordillera”.

Si bien la actitud e impronta no deja de ser rockera, a Tourista no le exijamos la adscripción a un formato. Tourista siempre fue una banda híbrida, pero sobre todo una banda que suena a contemporáneo. Y la contemporaneidad es versátil e inquieta.

Puede escuchar del disco completo aquí