Naturaleza

Ves Tal Vez

2020

Sony

Escribe: Francisco Melgar Wong

“Cumbia condena”, la canción que abre el nuevo álbum de Ves Tal Vez, tiene mucho más en común con los éxitos transnacionales de Natalia Lafourcade (“Tú si sabes quererme”) y Mon Laferte (“Amor”) que con las tupidas atmósferas psicodélicas de Los Mirlos o los melodramas graficados sobre sintetizadores de sonidos enlatados del Grupo Guinda o los Hnos Yaipén. Aquí, en lugar de las líneas instrumentales más o menos esquemáticas que bastan para sostener a una orquesta enfocada en hacer bailar a su audiencia, los Ves Tal Vez traen un tipo de cumbia que se presenta como una suerte de rama “popular” del pop latinoamericano de autor. El trabajo del productor chileno Cristián Heyne (Tourista, Javiera Mena, Alex Anwandter) no debe ser subestimado. Por un lado, el plano instrumental trae una síntesis de distintos géneros populares latinoamericanos: sección de viento con aires mariachis, percusión y primera guitarra de cumbia peruana, guitarra rítmica de raigambre jamaiquina y un charango de tonalidades andinas; todo ello sobre una sólida base rítmica de orquesta internacional integrada por músicos profesionales. Por otro lado, la mezcla de las pistas de la canción está orientada a darle espacio y empuje a la voz de Alejandra Irribarren, que, como una diva pop que se aprecie de merecer ese título, no se dedica únicamente a interpretar la letra siguiendo una simple línea melódica para hacer cantar a la audiencia mientras fluye la cerveza, sino a añadirle inflexiones, acentos y arrebatos vocales que le otorgan verosimilitud a la historia de añoranza convertida en triunfo que narra la canción. Gracias a ello, “Cumbia Condena” logra esquivar con éxito cualquier escena local específica para apelar a una audiencia transnacional latinoamericana que puede sentarse a escuchar el tema con una seriedad cercana a la que se respira en las salas de conciertos que suelen recibir a Lafourcade, Laferte y, por qué no, a cantautores como Kevin Johansen.

La intención de hacer un tipo de música que apele a un gusto latinoamericano transnacional y no a una audiencia local específica también se percibe en la segunda canción de la placa: “Mandarinas”, donde una guitarra rítmica con cadencia de samba sirve de base para el ingreso de sutiles líneas de trompeta, acordes rebuscados y un cameo en portugués del cantautor bahiano Giovani Cidreira, quien, hay que decirlo, se come la canción de un solo mordisco. El tercer tema, “Huracán”, nos lleva de Brasil a Colombia gracias a un contorno melódico en el que Irribarren intercala los estilos vocales de Carlos Vives y Shakira, aunque la sección de vientos nos lleve nuevamente al norte del Ecuador, un traslado geográfico que se hace aún más notorio en el siguiente tema: “Tan inocente”, donde las guitarras, la batería y las trompetas sugieren una historia situada en la frontera que separa Texas y Chihuaha.

Gracias a una producción meticulosa que logra sintetizar diversas tradiciones latinoamericanas sin necesidad de anclarlas a una localidad específica ni de apelar a la etiqueta peruana como un pasaporte folklórico que sirve para ingresar a otros países, Naturaleza logra añadirle diversas capas de significación a temas que de otra forma serían olvidados tras una presentación en algún pub de Barranco. Con este disco, Ves Tal Vez se perfila como un grupo capaz de luchar un lugar dentro del mercado transnacional del pop latinoamericano actual. La disquera que los alberga no debe esperar menos de ellos. Y en Naturaleza parecen haber dado un paso más en pos de ese objetivo.