Título: Luna-Lago-Abrigo // Artista: Los Lagartos // Sello: Faro Discos // Nacionalidad: peruana // Año: 2020 // Calificación: 8/10

Escribe: Oscar Bermeo Ocaña

Con cada nueva escucha, este disco gana más cuerpo. Al volver a oírlo asoman nuevas interrogantes, sensaciones contrariadas, camufladas en armoniosas melodías. Los Lagartos han concretizado el propósito de sus inicios: problematizar el pop sin que pierda esa frescura que lo vuelve adictivo.

Apoyados en la fórmula rockera -guitarra, bajo y batería- construyeron 10 temas detenidos en el áspero ingreso a la adultez. Las letras nos hablan del inminente paso del desgobierno a las obligaciones. En las líneas evidenciamos el intercambio de la inocencia por el escepticismo. “Ya nada me sorprende como antes”, cantan en Mosquitos.

El tono desencantado es un sello del álbum. En ese sentido, no tiene un carácter celebratorio y la ejecución si bien (en buenos ratos) recoge la impronta del garaje -alejándose de la contemporaneidad de sintetizadores- tiene a la envoltura pop siempre próxima. Canciones cortas, con estructuras predecibles pero efectivas, que juegan y reescriben las fronteras. ¿Suena indie? “Hacemos pop crudo”, dice la banda anticipándose a una discusión.

La rápida El tiempo que te hace pensar, la rítmica Aves de Corral o la apacible Nueva Antártida (con la colaboración de Valeria Valencia en voz), son muestras de un buen trabajo de producción.

El álbum también es un parteaguas para la banda. La despedida de Lucía Alfaro en la batería y la incorporación de Sayuri Espinoza y Sebastián Freskito cambia el rumbo. Pasar del power trío al cuarteto dispara una nueva interrogante. “Todo tiempo futuro siempre fue mejor en mi imaginación”, dice el estribillo de Nueva Antártida. Será cuestión de la banda demostrar que no siempre es así.

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